viernes, 3 de septiembre de 2010

la isla a medianoche - Relato





Desde que comenzó esta guerra, todos los que vivimos en esta isla, nos sentimos cada vez más aterrorizados y seguros al mismo tempo. La vigilancia es continua y la ciudad està plagada de camaras de video, que registran todos nuestros movimientos, hasta cuando vamos a un baño pùblico o estamos en un parque.
Sin bien hay grupos de voluntarios, que ayudan a ancianos y enfermos, también hay células de resistencia, que han caído en llevar actos extremos de terrorismo, poniendo bombas en las embajadas o haciéndose saltar como los kamikases en las reuniones o en la puerta de los cuarteles y en los bancos.
La guerra es el mejor pretexto para tener controlada a la gente, la propaganda continua hace el resto y las manifestaciones organizadas por el sindicato, hacen que cada uno de nosotros se sienta un ciudadano libre y un verdadero patriota.Nada esta prohibido, la libertad es casi absoluta. Cada uno conoce sus obligaciones y sus derechos.

Con el plan de alfabetización y cultura, se crearon programas de entretenimiento familiar a fin de mantener a la gente en sus casas y sobre todo a los niños durante las horas de ocio. Se promueve la practica del deporte y la competencia, saludable para el cuerpo y la mente, segùn dicen.
Las grandes manifestaciones al inicio de la guerra contra la política del gobierno fueron disminuyendo,  poco a poco la gente se fue cansando y prefirió quedarse en sus casas  a ver televisiòn o jugar a las cartas. Protegiéndose de la represión policial,  donde hubo varios muertos y centenares de heridos. Ya nadie protesta, hay quines lo hacen en voz baja, por el temor de ser oídos denunciados y quemados en la plaza pùblica.

Estamos en guerra desde hacia varios años, pero desconocemos quien pudiera ser nuestro enemigo. Nuestros enemigos, se esconden en países remotos desde donde organizan sus actos de sabotaje y exterminio. A veces aparece en la tele uno de ellos, amenazando a todo el mundo y dando ordenes a los suyos para acabar con nuestro sistema de vida y nuestra libertad!
En los últimos dos años han explotado tres bombas siempre en la estación de trenes, que venia utilizada como dormitorio para los que no tenían hogar. Estos atentados, que produjeron muchas victimas, nunca fueron reivindicados por ninguna organización y se sospecha que es obra de los servicios secretos para eliminar a los marginales, crear pánico en la gente y justificar la repersiòn.

La ciudad esta llena de espías que trabajan para la policía haciéndole pasar por mendigos, generalmente son taxistas, policias desocupados o delincuentes puestos a servicio del estado que gozan de privilegios, a veces mayores que los de un diputado o cualquier representante del aparato estatal.
Se infiltran en las organizaciones y después de un tiempo terminan por denunciarlos y condenarlos a muerte por traición a la patria.
A veces algunos de ellos se pasan al bando contrario, colaborando en la fabricación de bombas o haciéndose explotar delante de un ministerio, o en la plaza publica, habiéndose sentidos usados por el gobierno y por los mismos subversivos.

Las leyes han sido abolidas directamente, ahora hay un solo tribunal capaz de decidir por la condena a muerte de un ciudadano o la absolución definitiva. Estos jueces se dicen nombrados por acto divino y su cargo dura hasta la muerte. Al menos que el mismo venga inculpado de traición y sometido a la tortura o el exilio en el desierto. Que también es un privilegio.

La escuela ha sido abolida, los niños tienen toda la libertad de poder ver la televisión el día entero para instruirse, con los programas creados con ese fin: instruir la juventud, gratuitamente y sin dogmas o principios de ningún tipo.
Como ya dije antes, en la isla no existe ninguna ley, todos los ciudadanos sonn libres de trabajar para el estado ochos o diez oras al día  y vienen recompensados a fin de mes con un saco de harina, una docena de huevos y cinco kilos de arroz y 25 pesos moneda nacional.
Estaba prohibido el uso de alcohol. Las drogas ligeras no eran más que psicofármacos vencidos, que regalan las multinacionales, y que sirven a modo de experimento, en la clase social más bajas.
La libertad sexual es absoluta, ya casi no existe el matrimonio, solo se da en algunos casos entre individuos de clase media, pequeños comerciantes que quiren asegurar su prole y su patrimonio. La prostitución prácticamente ha desaparecido, las pocas mujeres que ejercen esa profesión murieron de hambre o fueron internadas en algún manicomio.


Los habitantes de la zona periférica viven en total libertad, no son considerados peligrosos para el sistema, dado su bajo nivel cultural y sus escasos recursos, ya que en esa zona no llegan las ondas televisivas y por lo tanto no tenían ningún acceso a la cultura. Algunos leen los diarios viejos que encuentran en la basura, o los comunicados del gobierno que pegan en las paredes.
La única biblioteca está situada en una vieja escuela compuesta por un montón de libros viejos que habían sido descartados por las editoriales y comprados por el gobierno. Generalmente de autores completamente desconocidos, o en idioma extranjero. Acepto algún libro de Ortega y Gaset, otro de Ágata Cristie y un volumen destartalado de la “Divina comedia”.
Hacía años que no se editaban libros, ya que la única imprenta fue destruida al comienzo de la guerra y sus maquinas fueron fundidas para la fabricación de armas.
Los hospitales son usados para curar solamente a los heridos por la guerra, los demás enfermos son destinados a un pabellón oscuro, sin ningún tipo de asistencia donde quedan librados a la buena suerte, o la buena de Dios, como dicen los curas.

Se ha otorgado la libertad de culto, y la ciudad está llena de Iglesias o sectas seudo-religiosas, donde se adoran todo tipos de dioses, incluso algunos ya olvidados de culturas antiguas. También han surgido en los últimos dos años nuevos dioses y con ellos decenas de sectas, adoradoras del dios Momo, por ejemplo o del mismo Satanás. Mientras que los curas católicos seguían predicando el libre albedrío algunos, y la voluntad divina, otros. Cosa que estaba, a mi juicio en completa contraposición. El estudio de la ciencia fue definitivamente cancelado de la isla y muchos libros quemados en la plaza publica como sucedía en la época de Hitler o de Videla.

Hay quienes decían que el mundo ha caído en manos del Diablo y otros en cambio que insisten en la voluntad divina, el perdón de los pecados y la promesa del la vida eterna en un paraíso celestial lejos del consumismo y del razonamiento.
También inculcan el temor a Dios, la miseria de la condición humana debida al pecado original, y la llegada de un Mesías, hace ya siglos, que habría muerto en un madero de tormentos para salvar la humanidad pero que no  había logrado màs que miseria y confuciòn.

Este supuesto cristo habría realizado varios milagros o actos de magia, convirtiendo los panes en peces, el agua en vino y cosas por el estilo.
Ni siquiera los alquimistas de otra época se hubieran imaginado todo esto. Se dice también que este Cristo había estudiado magia con el mismo mago Merlín y que habiendo superado al maestro, lo hizo caer en desgracia, acumulando todo su poder y  creyéndose hijo de un dios hebreo y  nuevo Rey del Imperio Romano.
Otros dicen que fue nada más que un curandero, o un manosanta, o un charlatán de feria. Y en el mejor de los casos un verdadero profeta, de profecías que jamás fueron comprobadas a ciencia cierta. También porque en esa época la ciencia se limitaba a la especulación filosófica, la retórica y la metafísica. Hecha por los mismos secuaces de Cristo, llamados apóstoles, que se basaba más en la creencia en los milagros, la fe, los misterios divinos y una serie infinita de supersticiones. Como la Trinidad compuesta solo de dos elementos. Es que la matemática, en esa época casi no existía y la lógica aristotélica era desconocida.

La isla esta llena de filósofos oscurantistas, que predican estas cosas, engañando a las gentes con falsas promesas y viviendo a costa de ellos.
Antes de la guerra, habían prohibido  todo tipo de religión, se habían derrumbado Iglesias y templos de culto, argumentando su inutilidad, y que además la misma era un opio para el pueblo y la clase trabajadora. Pero ahora, que la clase trabajadora ya no existe, porque todos y cada unos de nosotros es trabajamos todo el día como esclavos. Entonces la ciudad entera puede creer en cualquier cosa y profesar la religión que le parezca. Incluso hay quienes se han inventado su propia religión y la usan como pasatiempo, además de sacarle provecho económico a la ingenuidad de los más necesitados, sea porque están quebrantados moralmente, han fracasado en sus proyectos o necesitan creer en algo para darle un sentido a sus pobres vidas.

Ahora con la televisión y su distribución gratuita, cada uno de nosotros tiene acceso a la cultura. También es como un dios, porque no decirlo. Hay quienes creen en todo lo que en ella se muestra o se dice. Pero se trata de un  dios que no tiene escrúpulos de ningún tipo. Ahí se leen las noticias de lo que pasa en la isla, nos informan sobre el curso de la guerra, nos dan recetas de cocina, hay muchos entretenimientos. Para aquellos que viven en soledad y no saben como pasar su tempo. Hay programas eróticos por la noche (en la isla nada está prohibido) para todos los gustos. A veces duran demasiado, porque los actores toman pastillas para durar más, o es un montaje tras otro para hacernos creer que los protagonistas son súper-hombres y pueden prolongar el acto sexual y procurar el goce de las actrices hasta el hartazgo.
Uno puede hacer de uno lo que quiera! Este es un país libre, se dice. Y lo repiten en voz alta, los políticos, los periodistas, los maestros, la TV y sobre todo en las películas. Pero ya no quedan cines en la isla. Fueron bombardeados por el enemigo el año pasado.  Ahora las películas las pasan por la tele con actores que eligen al azar entre un montón de desocupados. Por eso es que todas se parecen un poco, solo le cambian el final, o hacen películas con pedazos de otras que han sido descartados. O para ahorrar en el presupuesto contratan a un actor y lo abrigan a hacer dos personajes distintos pagándole un solo sueldo!

El asunto es que todos creemos de vivir en un país libre y democrático, sobre todo democrático. Eso si, todo tiene su limite. Porque ahora con la cuestión de la guerra y del terrorismo, si bien ya no hay más leyes, cuando pescan a uno haciendo algo fuera de lo normal: Se termina la democracia! Le dan un montón de palos que le dejan loco y le encierran de por vida en un manicomio o en un baño de mujeres, que es peor. Porque ahí te obligan a trabajar, para pagarte el techo y la comida. Y si no estas en condiciones de hacerlo, zaz! Sin que nadie se entere te dan una pastilla y te tiran al mar desde un avión.

Muchos de nosotros, en algún momento, pensamos en escapar de esta ciudad. Pero la cobardía y el miedo a afrontar lo desconocido, nos abrigó, a conformando a lo que teníamos. Y nos fuimos amoldando, ayudados por los partidos de fútbol  y las películas antes mencionadas... La compañía de nuestra familia y nuestra condición de ciudadanos libres. Estamos condenados a ser libres, pero sin ningún proyecto. Vivimos en un presente continuo, lleno de distracciones y pequeños placeres que nos dan la certeza de estar vivos, a pesar de todo…de la guerra inclusive.

Hay quienes lograron escapar, incluso familias enteras, sobornando a los guardias de turno. Pero después de padecer el peligro y el miedo de vivir en la incertidumbre, optaron por volver, como hijos pródigos a su hogar, a la segura monotonía de esta ciudad, que les es propia  Su  propia patria donde han nacido y han de morir. Sin otro destino que su propia suerte, sin otro capital que su cuerpo y su pasado. Sin más ambiciones que vivir día a día, con la protección que nos ofrece el Estado y la seguridad de tener una muerte tranquilla, como todas las muertes en esta ciudad desde que estamos en guerra.

Lucas Molina

viernes, 27 de agosto de 2010

Todas las cosas que se pueden hacer que no cuestan mucho dinero y no producen redito alguno.













Todas las cosas agradables que se pueden hacer que no cuestan mucho dinero y que no producen ninguna rentabilidad, pero que pueden ser útiles a tu persona y a tu entorno social. No todo lo que haces en la vida debe tener como unico objetivo ganar dinero o explotar la necesidad de los demàs.

Recorrer la ciudad a pie y mirar las minas que pasan o los tipos si sos una mina.


Coleccionar estampillas usadas, monedas, postales o paquetes de cigarrillos.


Escribir un diario con las cosas que te sucedieron o que hubieras querido que te sucedieran.


Bañarte en el río o darte una ducha en la casa de otra persona


Hacer el amor con tu mujer o con tu novia si tenés.


Entrar a la cancha a ver el final de un partido y sentarte en la tribuna.


Escribir un mail a cada uno de tus amigos para saber si se acuerdan de vos.


Hablar con las personas que tenés al lado aunque sea sordomuda o no sepa tu idioma.


Mirar televisión o escuchar la radio.


Leer un libro prestado o ver una película bajada de Internet


Ir a la biblioteca y estudiarte toda la historia del imperio romano.


Jugar a la pelota con los amigos del barrio.


Ir a un velorio sin que te hayan invitado y sin saber quien era el individuo fallecido.


Tomar mate en el patio y contemplar el atardecer o el amanecer si te levantaste temprano


Decirle piropos a las chicas que pasan por la vereda


Ir a pescar, si tenés una caña y si el río no te queda muy lejos


Enumerar todos los momentos felices de tu vida y todas las novias que tuviste y las que perdiste también.


Hacer el presupuesto para ver si llegas o no a fin de mes y si vas a poder comprarte el lavarropas.


Calcular la velocidad del viento en base al movimiento de las nubes y la presion atmosferica.


Criticar a los vecinos


Hablar de política o de fútbol con tu mujer.


Proyectar un viaje a las islas del caribe o al mediterraneo en un crucero de lujo.


Hacer pronósticos del tiempo o adivinar quien va a ganar el proximo campeonato. 


Esto no significa ser conformista sino disfrutar de lo que puedes hacer a costo cero, si sos un inconformista te podès dedicar a la politica para cambiar el mundo o a los negocios para hacerte rico si tenès suerte y saber engañar a otros.

La vida está llena de satisfacciones, no la desaproveches!


Lucas Molina

sábado, 14 de agosto de 2010

En la ciudad - Relato


En el noticiero mostraban a un tipo que había estafado a varios bancos en Barcelona pidiendo créditos con documentaciones falsas. Dicen que quería usar el dinero para hacer una revolución y cambiar el sistema definitivamente, sin bien nadie entendìa como...y el Papa que hablaba de paz y amor y clamaba por las victimas de la dictadura en un país casi desconocido del Asia oriental.
Un día de esos fue en bicicleta  hasta la fábrica a la hora de entrada. Se quedó lejos del portón de ingreso para ver su ex-compañeros que ingresaban al establecimiento como él lo había hecho por todos esos años.
Se había llevado un sándwich en el bolso y lo comió bajo un árbol en el parque frente a la estación. Estaba sentado, mirando el cordón gastado de sus zapatos y se recordó de la infancia, de los años de la escuela...Habían pasado como un tren a gran velocidad y él ahora estaba ahí, casi al final del  trayecto, cuando en realidad podría vivir mucho más, comenzar una nueva vida, hacer proyectos, viajar un poco...
Pero se sentía cansado, no tenía casi fuerzas, los años en la fabrica le habían robado todo, no tenía amigos y ni tampoco un futuro. Había sobrevivido por todos esos años a una rutina inútil que no le había dejado más que la pobre experiencia de vida que podía tener cualquier ser humano en una condición de obrero. Algunos conocidos y unos pocos euros en la cuenta bancaria. Un sentimiento de angustia lo invadió por completo. Se limpió la boca con una servilleta y lloró en silencio.

Fue en un día de agosto, cuando después de tomar el café con leche, comer las galletitas y ver que el gato había orinado en el sillón, comprendió que su vida no tenía sentido. Fue como un trueno que lo despertó de un letargo entupido y estéril.
- Ya no tengo nada que hacer, se dijo y salió a la calle para mover las piernas y tomar aire.
Compró el diario en la esquina y subió a un autobús cualquiera y después a otro para recorrer la ciudad sin ninguna meta, cosa que no pedía hacer cuando trabajaba.
Por un momento se sintió libre, de todo y de todos, hasta de si mismo. Se entretuvo mirando por la ventanilla la parte alta de los edificios, eran viejos y descascarados, impregnados por el humo de los autos.
“Nadie levanta la cabeza  y se fija un poco en lo que hay mas arriba, porque las veredas están siempre limpias y bien arregladas, las vidrieras llenas de productos y bien iluminadas".
Bajó en una esquina de un lugar en el que nunca antes había estado. Se sintió cansado. Caminó unas cuadras más, fumando y mirando la cara de la gente que cruzaba. Todos se parecían un poco en el fondo: jóvenes o ancianos de su misma raza, hombres y mujeres que se apretujaban o se chocaban unos con otros con la unica ambiciòn de sobrevivir y de estar lo mas còmodos posibles en una ciudad que resultaba cada vez màs chica para todos.
 - “Un día terminaran también ellos en la basura o en un hospicio”, se dijo. “Aunque se sientan seguros de si mismos y coman todos los días o miren el mundo desde la ventana como un televisor”.
Se subió a otro autobús para volver a su casa. Ahora ya no miraba por la ventanilla. Abrió el diario: paginas enteras de publicidad a todo color con promesas de placer y bienestar en medio a las noticias de terremotos o atentados terroristas. Un tipo al que todos sus vecinos tenían como una persona ejemplar había matado a toda la familia y se había suicidado con la misma arma, quizás por motivos económicos o problemas sentimentales.
En otra página se veía un jugador del Barcelona que levantaba los brazos agradeciendo al cielo por la victoria de la noche anterior y mas adelante una nota donde aparentemente alguien cuestionaba las reglas de la Formula uno y cual sería el destino de este grandioso deporte, si es que así se lo puede llamar.
Se fijó en los avisos de trabajo pero no encontró nada interesante para él, algunos tan absurdos como las mismas publicidades. Lo cerró con un gesto de hastío y lo dejó abandonado en el asiento de al lado. “Quizás a otro le sirva de algo”, pensó.
Bajó cerca de la plaza de su barrio y la cruzó pateando una latita. Se detuvo en una esquina a hablar con la florista que apenas conocía y a la que nunca había prestado mayor atención, a pesar de ser  todavía una mujer atractiva. Tenía lindos ojos y una sonrisa agradable que le recordaba alguien sin saber precisamente de quien se trataba.
Notó que tenia el seno voluminoso y que el rimel se le había corrido un poco en los labios. Hablaron del tiempo, de la crisis economía y de los pocos turistas en ese período del año, siendo que antes...
Almorzaron juntos en el restauran de la otra esquina. Pagó la cuenta con el poco dinero que le quedaba y después con una excusa la invitó a su casa. Tomaron un café en la cocina casi sin hablar y se fueron al dormitorio para estar más cómodos y escuchar algo de música.

Cuando ella se sacó el vestido, pudo ver que tenía estrías en el vientre y su cuerpo que le parecía estupendo bajo las ropas, se reveló una masa de carne blanca sin ninguna gracia.
 “Como un pez fuera del agua, se dijo”
Tenía los glúteos caídos y en las piernas se veía la celulitis de una mujer adulta. Notó que tenía un tatuaje extraño en la espalda, pero no se atrevió a preguntarle por qué se lo había hecho y si tenía algún significado especial para ella.
Encendió el ventilador del techo, se sacó las medias que le daban calor y se tirò en la cama a esperar que ella se desvistiera.
Apagaron la luz y se besaron por un par de minutos. Le costo muchísimo sacarle el slip y más aún el corpiño.
Ella se le tiraba encima y lo besaba constantemente: Se sentía sofocado y estaba transpirando un poco. Sintió una gotita de sudor que le corría por el cuello. Trató de acomodarse moviendo el cuerpo a un costado y estirando las piernas.
- “Quizás hace meses que no está con un hombre en la intimidad”, pensó - “se nota por sus  movimientos torpes y su ansiedad  incontrolable...”
Ella abría la boca y gemía cada tanto, el notó que tenía una muela recién arreglada y que le faltaba otra mas atrás.
Le decía frases sin sentido y hasta lo rasguñó en la espalda motivada por el éxtasis.
Ya no pudo concentrarse ni disfrutar de lo que estaba haciendo, a pesar que ella gemía y le decía: mi amor!... mi amor! y movía el vientre hacia adelante cada vez con más intensidad. El hacía lo mismo tratando de imitarla pero sin decir nada. No veía la hora de terminar con ese juego que le parecía una farsa inútil.
Cuando ella dejó de gemir y de moverse, pudo salirse y ponerse panza arriba mirando el techo.
Encendió un cigarrillo sin decirle nada. Entonces ella le contó de su madre que había muerto hace poco, que ahora estaba sola y no tenía a nadie... Después le habló de Freud y de los actos fallidos. Pero a él ya no le interesaba nada de eso.
Tuvo una rara sensación de hastío y de infelicidad al mismo tiempo.
- “Es solo un estado de ánimo”, reflexiono mientras apagaba el cigarrillo, aplastándolo en el cenicero como a un insecto venenoso.

Se levantó desnudo de la cama y fue hasta la cocina. Abrió la heladera y tomo el agua fría de la botella desesperadamente: tenía mucha sed y no se había dado cuenta hasta ese momento.
Después entró al baño y se echó una meada en la pileta. Vio que el jabón se había caído al piso y lo levantó con la mano derecha mientras con la otra se tenía el pantalón. Cuando se miró al espejo casi no se reconoció en el primer instante, después se fue acostumbrando de a poco a su cara que lo miraba con cierta complicidad, tenía la barba crecida y los pelos desordenados. Se pasó las manos por la cabeza para tratar de ordenarlos un poco y hizo una sonrisa enorme como un gesto de conmiseración, para fingirse feliz por un instante, en el cual se imaginaba una persona exitosa con una familia alrededor y un porvenir asegurado. Después se miró profundamente en los ojos, sintió que el otro trataba de decirle algo que él no alcanzaba a comprender, de sacarlo del encierro y mirar el mundo con un poco de optimismo, sino para que estaba en el mundo? Para convertirse en un peso y en una carga para los demás? Tenía que vivir, a toda costa y sin saber porque, meterse otra vez en movimiento a pesar de todo y hacer la fila de los que quieren un futuro feliz cueste lo que cueste.

Escuchó que ella lo llamaba desde la habitación para que vuelva y le llevara algo...que no alcanzó a comprender porque ahora su voz era muy baja y casi no la sentía.
Abrió la ventana y salió al bacón. Era un espléndido día de sol como tantos otros. Escucho las voces de unos chicos que jugaban allá abajo y una música que venía del departamento vecino.
Estiró el cuerpo y se asomó para mirar hacia la calle. Sintió un poco de vértigo y pensó que si alguien cayera de esa altura podría matarse, sin ninguna duda. Ya había visto una vez a un tipo que se tirò desde lo alto y a toda la gente amontonada alrededor que hacía comentarios y se preguntaban asombrados el motivo de esa decisión o si había sido solo un accidente, con toda la sangre en el suelo y la sirena de la ambulancia que los aturdía a todos. 
Después vio que le pusieron una sabana para cubrirlo, que cargaban el cuerpo en la camilla y la gente que comenzaba a irse de a poco a sus casas o a sus trabajos.
Levantó la cabeza y detuvo su mirada en una nube de color rojizo, que flotaba sobre su cabeza como un enorme pez volador. Tuvo la sensación que estirando un poco la mano podría alcanzarla, pero ya no era un niño para pensar en eso. Respiró profundamente. Después cerró la ventana y volvió a su cama sin pensar en nada.

Lucas Molina



Visita guiada al vaticano - Cuento de Lucas Molina




En la ciudad de Nueva Delhi las personas afectadas por el morbo de Parkinson asisten anualmente a una carrera de embolsados donde premian al ganador con unas vacaciones de diez días en las islas del Caribe.

Unos de mis primos, que adquirió esta enfermedad a causa del excesivo consumo de alcohol y cigarros cubanos, se inscribió a la competencia, y llegando en segundo lugar obtuvo un premio que consistía en una visita guiada al Vaticano, donde pudo ver desde la plaza al Papa en persona que sufría de su misma enfermedad, incomprensible hasta hoy en dìa por la ciencia, a pezar de todos los adelantos cientìficos que hubo después de la primera guerra mundial y de la propagacion en todo el planeta de las multinacionales farmaceuticas y las organizaciones humanitarias.

Alterado por el calor que azotaba la ciudad de Roma en el mes de agosto, con un tremendo dolor en el tobillo izquierdo y angustiado por el fracaso de su visita al Vaticano, mi primo se suicidó clavándose un destornillador en el tórax, que le produjo una hemorragia interna imposible de detener a pesar de todos los esfuerzos realizados por los médicos de turno del Hospital Gemelli di Roma.

Lucas Molina

jueves, 12 de agosto de 2010

Norman Briski: La estrategia de la intensidad















Es verdad que estoy escribiendo cada vez más. Era hora de sentar cabeza.
Me gusta, por degenerado, inaugurar géneros. Ahora, a mi edad, me le he animado a una novela: le puse el punto final en estos días. La idea es a ver si juego al arco, a ver si como arquero llego a Primera. Es un desafío creativo medio anarquista, si se quiere. Se titula Nagasaki de memoria. El personaje va a Nagasaki para recordar la bomba y ahí se da cuenta de que la memoria se convirtió en un evento. Hay un formato político protocolar que le ha quitado todo brillo a esa fecha. Y el protagonista se va, ayudado por una agrupación de taxistas, en medio de la conmemoración.
Hay tres obras mías en El Calibán: Las primas, Rebatibles y Cuentos para el Coco. Esta última la interpreta mi compañera, Eliana Wassermann. Fue publicado, con formato de libro, por una imprenta que es una fábrica recuperada, la Imprenta Patricios.
El arte es curativo, Juan Gris te calma de color.
Es al revés: son duros conmigo los estudiantes. A veces traen una enorme violencia: la falta de querer pensar, de querer despojarse, la falta de entusiasmo. La falta de compromiso con el resto de sus compañeros. Alguien te hace esperar dos horas para un ensayo, vos tenés que cagarlo a trompadas, les digo. Pero no soy para nada agresivo.
Actor es mi manera de ver el mundo. Actor es el que está sintiendo e interpretando lo que está pasando. Como director, soy actor. Como dramaturgo, soy actor.
Me enojo con los intelectuales como yo, que no soy, pero a la vez lo soy. Tengo más cabeza todos los días porque el cuerpo tiene menos tónica, menos ansias de subir a los árboles. Igual, tengo 72 años y no entiendo de dónde saco las pilas. A veces veo gente de teatro, de menos edad, más hechos bolsa, y digo qué pasó. Después, entiendo. Entiendo que trabajaron más para el capitalismo que yo. Y ésa puede ser una buena razón para envejecer antes.
El tema de “La Fiaca” era existencial. Hoy, en cambio, está la necesidad de trabajar.
Con Tato Pavlovsky nos conocimos como nadadores, a los 12 años. Antes que nada fue médico, después se hace psicoanalista, después se hace dramaturgo y después se hace actor. Estar al lado de él siempre es instructivo.
Estar en el exilio y que acá se me viera en el cine, en películas españolas, fue un gran regalo de la vida. Te da fuerzas. No aparecía en los carteles de promoción, pero estaba. Encima, tenía mis arrebatos. Le discutí a Carlos Saura, porque no era director de actores. Le dije que era más ingeniero que artista. El tipo me tomaba como si estuviera un poco loco por el destierro, pero yo se lo decía en serio.
Haber trabajado en el cine español se lo agradezco a Pepe Aguilar. Un jefe de fotografía que había sido el fotógrafo del Che. Un corajudo que vino de España a rescatar a su sobrina en la Embajada de Francia. La Argentina es muy ingrata a veces a la hora de hacer memoria. Con Pepe Aguilar seguro que es ingrata.
Volví porque acá no tengo que decir todo el tiempo lo que he sido. Es muy agrio eso. Acá se te entiende y eso me permite experimentar más, seguir aprendiendo.
Se “desalmó” todo. Que no sé si no será una ventaja: entender por fin que el alma no existe. Eso es bueno siempre y cuando dé pie a un materialismo humano, interesante, poético, para decir algo. Por ahora es sólo miedo.
Es cierto que he sido militante y soy militante en el sentido del término: si estoy en una lucha política, estoy en todas las formas que se puede dar esa lucha política. Pero ahora estoy hecho un barón rampante. Cuando bajo del árbol no veo a nadie. Intenté con Luis Zamora, que era salir del peronismo, que a mí me parecía como dejar de ser judío.
Si pinta la austeridad, el despojo, y vamos todos para allá, ningún problema. Ahora, si yo me desnudo y el otro no; entonces, no. Boludo, no.
Mi teatro no es rentable. De las clases vivo, pero con las obras, y han sido unas cuantas, no gano nada. Ojo que tampoco pierdo. Es justo. A mí me parece que la riqueza es no creerse: ni el teatro lleno, ni el teatro vacío.
Mi mujer es más joven, y esa situación no la cambio por nada. Para neurótico, aquí está el campeón nacional. La gente más joven tiene su entusiasmo genuino.
La estética de las intensidades es lo que buscamos.



11/08/10 - 00:56
Hay tres obras suyas en cartelera. Y se le animó a la novela.  
Por CAMILO SÁNCHEZ 


martes, 20 de julio de 2010

París era una fiesta










La correspondencia que mantuvo con su amigo Eduardo Jonquières, en sus primeros años en Europa, mezcla sus avatares parisinos, sus apreciaciones estéticas y la crónica de una época.
Aurora Bernárdez, la albacea y alguna vez esposa de Julio Cortázar (1914-1984) sigue sacando conejos del aparentemente infinito baúl cortazariano. Han pasado ya veintiséis años desde que murió el Gran Cronopio y, si este ritmo sigue, pronto será mayor la obra póstuma de Julio que la publicada en vida. Llega a las librerías un jugoso tomo de unas seiscientas páginas: Cartas a los Jonquières reúne más de cien cartas (algunas larguísimas, otras breves y hay incluso algunas postales) que Cortázar envió a Eduardo Jonquières (1918-2000), poeta y pintor que fue su amigo desde que ambos fueron alumnos de la Escuela Normal Mariano Acosta.

A diferencia del anterior libro póstumo, Papeles inesperados(2009), que recurría a la miscelánea, Aurora Bernández y su colaborador Carles Alvarez Garriga, entregan un tomo intensamente unitario a pesar de que las cartas que lo componen fueron escritas en un arco de más de treinta años.

Entre 1928 y 1935 Julio Florencio Cortázar estudió para maestro y profesor de literatura en el Normal de la calle Urquiza. Al hacer sus prácticas con los alumnos menores, Cortázar lo conoció a Jonquières. El interés por la literatura, la pintura y la música unió a cuatro muchachos: Julio, Jorge D'Urbano Viau, que luego sería un importante crítico musical, Eduardo Castagnino, y Francisco Reta. Trabajos de ellos aparecieron en Addenda, la revista del colegio, dirigida por otro estudiante, Abel Santa Cruz, luego célebre escritor de folletines radiales y televisivos.

Estos jóvenes rebeldes del grupo que integraba Cortázar abominaban de profesores y autoridades de la entonces ya algo vetusta Escuela Normal Mariano Acosta, fundada en 1874 por Domingo Faustino Sarmiento. Solían reunirse para despuntar sus rebeldías en bares del viejo barrio del Once. Organizaban peñas como La Guarida, que funcionaba en un sótano de la avenida Rivadavia. El nombre ya mostraba el cariz de las actividades que allí se cocinaban: charlas, conferencias y debates que los muchachos vivían como forma de resistencia cultural a la chatura de la época y a los prejuicios reinantes. Algunos profesores del Normal se salvaban de la crítica feroz de los jóvenes: por ejemplo, Arturo Marasso o Vicente Fatone, aunque en las cartas a Jonquières hay alguna alusión decepcionada sobre Fatone.

Una vez graduado, Cortázar trabajó como profesor en colegios secundarios de Bolívar y Chivilcoy, y en la universidad de Mendoza. Tras obtener un título como traductor público nacional se desempeñó en la agencia Havas y más tarde como gerente de la Cámara Argentina del Libro. Hasta que en 1951 y tras algún viaje exploratorio, se va del país y se establece en París, aunque volvió de visita muchas veces, para visitar a su madre, doña María Herminia Descotte, quien habría de sobrevivirlo. Los que van de 1935 hasta 1951 fueron para Cortázar años de intensa búsqueda literaria. Escribió mucho y también rompió mucho. Publicó no poco, desde el que quizás fue su primer poema, en la susodicha Addenda, (una elegía titulada "Bruma", que comienza con estos exaltados versos: "Buscar lo remoto con férvidas ansias/ y en limbos extraños hundir obstinado el deseo") hasta el ya consagratorio Bestiario que publica en Buenos Aires, casi simultáneamente con su partida a Europa, la Editorial Sudamericana.

Quiere la leyenda –en parte creada por el propio escritor– que Cortázar fuera un joven solitario ensimismado en la lectura. La realidad es que siempre vivió rodeado de amigos. En aquellos años, además de Jonquières, Reta y D'Urbano, algunos de ellos fueron Daniel Devoto, poeta, musicólogo, legendario coleccionista de libros, que también se instaló en París; Damián Carlos Bayón, poeta, crítico de arte y narrador, asimismo itinerante; el editor Luis Baudizzone; el ensayista Alberto Salas. También, el extraño e imprecisable Fredi Guthmann, millonario, aventurero, poeta e indagador de experiencias místico-orientales. En esta variada galería humana debe destacarse la figura de Francisco Reta, con el que Cortázar hizo largos viajes por el interior de la Argentina, y cuya muerte en 1942 –Cortázar lo asistió en sus últimos días– desoló a Julio, e instaló a la muerte como experiencia humana central de tantas de sus ficciones, en especial "Ahí, pero dónde, cómo...", un cuento que ficcionaliza el fallecimiento de Reta. Si Reta fue el gran amigo tempranamente muerto, Jonquières fue el amigo siempre vivo: Jonquières ayudó a Cortázar en tantos momentos malos.

Jonquières escribió poemas durante toda su vida: volúmenes delgados con títulos que ilustran sobre su contenido: Permanencia del ser, Crecimiento del día, Zona árida, libros que le ganaron un lugar en la llamada Generación del 40. Son poetas neorrománticos proclives a la efusión lírica. Entre ellos hay por lo menos dos grandes poetas: Enrique Molina y Olga Orozco. Desde muy joven, Jonquières también pintó y sus cuadros, abstractos, exploraciones en formas geométricas, pueden verse hoy en algunos museos: por ejemplo, el Eduardo Sívori. Muy joven, Jonquières se casó con la grabadora María Rocchi y tuvieron varios hijos. La familia Jonquières vivía en Ocampo 3005, casa en la que se realizaban frecuentes reuniones amistosas. EnCartas a los Jonquières, mientras comenta sus avatares parisinos, Cortázar evoca con ternura el calor familiar que transmitían la pareja y los chicos. Quizás por eso los compiladores han preferido el plural en el título: María Rocchi es una interlocutora siempre presente en las cartas y a veces Julio le dedica párrafos especiales. Lo mismo sucede con los niños: Maricló, Albertito, Maríasandra, y la menor, Valeria, a quienes Cortázar, atento a sus juegos y aprendizajes, y a la manera de un tío amoroso, les dedica poemas o comenta sus fotos.

El principio de todo 

Así pues, la Escuela Normal Mariano Acosta está en el origen de este libro, porque en ella nació todo. Es sabido que Cortázar no idealizó su adolescencia y cuando se refirió a ella y al tiempo en el cual transcurrió, fue en términos muy críticos. Sobre este libro planea la sombra del Mariano Acosta. Mientras leía las Cartas a los Jonquiéres mi memoria no podía desprenderse del cuento "La escuela de noche", que con la apariencia de una historia de fantasmas a lo Henry James narra la aventura de dos alumnos, Nito y Toto, que se meten una noche en el viejo edificio para ver cómo es la escuela cuando los chicos se han ido. Y allí descubren un universo horroroso que parece imaginado por un doctor Menguele. La virtuosa sede del laicismo sarmientino se transmuta en un círculo del infierno: torturas, sadomasoquismo y otras perversiones. Semejante escenario fantasmagórico se puebla con alusiones a la realidad diurna. Porque uno de los dos chicos entiende rápidamente las reglas que rigen el horror: los audaces exploradores deben callar lo que han visto. El silencio es el precio de la supervivencia. En la paleta de Cortázar, el uso virtuoso de la ambigüedad (¿qué es real? ¿qué es inventado?) dispara múltiples aproximaciones. La ciudad cordial de la adolescencia cortazariana albergaba crueldades, prejuicios, autoritarismo, cerrazón mental e hipocresía. La Escuela Normal (en alguna entrevista, Cortázar la llamó la "escuela (a)normal") que el imaginario argentino quiere paradigma de una pedagogía democrática, contenía el huevo de una envenenada serpiente.

Contra ese universo falso y denigratorio, Cortázar, en la ficción y en la vida, opuso las fuerzas contrarias: el arte y la amistad entre iguales, el amor y el respeto. "La escuela de noche" integra el último libro de cuentos que Cortázar publicó en vida: Deshoras, aparecido en 1983, es decir menos de un año antes de su muerte. Ha pasado medio siglo desde que el larguirucho Julio Cortázar fatigaba las aulas del Mariano Acosta. Y en ese medio siglo, las heridas no sólo no se han atenuado sino que se despliegan con fuerza cada vez más inaudita.

Cartas a los Jonquiéres tiene una unidad y un desarrollo dramático raro en las recopilaciones epistolares. ¿Cuál es el eje del libro? ¿De qué trata? Su tema aparente son las peripecias de un joven escritor argentino que con 34 años y una prometedora pero aún corta trayectoria literaria se traslada a vivir a París. En las cartas, Cortázar le cuenta detalladamente al amigo sus derivas domiciliarias, sus problemas laborales y económicos, pero también el detalle de su descubrimiento de París, la crónica de la vida cultural francesa, de los personajes que conoce. Lo que escribe, lo que publica, sus afanes de escritor aún no reconocido, su lucha contra la opacidad del mundo que lo ignora. Cortázar, acompañado de Aurora, viaja febrilmente –uno de los propósitos del traslado a París era precisamente viajar– y cada viaje, ya sea por vacaciones o por trabajo, es detalladamente relatado en las cartas. Así el libro es crónica viajera de ciudades, comarcas de Italia, Suiza, Bélgica, España y otros rincones del mundo. Todo con el inconfundible tono cortazariano: la prosa juguetona, los sobrentendidos culteranos alternando con referencias cotidianas o banales, el humorismo zumbón y esa prodigiosa capacidad para cambiar los ritmos de la escritura, pasando del humor liviano a la epifanía dramática, de la poesía al chiste. Podría llamarse a esto la "retórica cortázar", y hará las delicias de quienes la aman, o aburrirá una vez más a quienes la odian. O nos deleitará y nos aburrirá a la vez a algunos lectores que llevamos toda nuestra vida alimentándonos de estos manjares.

¿Es Cartas a los Jonquiéres, pues, más de la misma sopa cortazariana? En parte sí, porque muchas de las páginas nos traen el aroma inconfundible de otras prosas del autor. Ello es inevitable pues Cortázar hizo de la escritura de cartas un diario de vida y también un bastidor en el cual adelantó sus temas y su estilo, un borrador infinito en el que ensayaba su mundo narrativo y poético. Cortazarismo puro, o retórica cortazariana, sí. Pero también otra cosa.

Porque debajo de tanto chiste, de tanto París en zapatillas, de tanta peripecia sobre el artista pobre y sus estrategias para sobrevivir junto al Sena, crece otro tema, mucho más denso. El libro presenta a dos hombres maduros, a dos artistas en la plenitud de sus vidas, enfrentados a una encrucijada esencial. Son, además, dos argentinos, es decir dos personas frustradas, víctimas de un país que los rechaza y los aplasta, y que podría devorarlos si no luchan desesperadamente por subsistir.

En este punto debe señalarse que consciente o inconscientemente los curadores han dado en el blanco al publicar sólo las cartas de Cortázar (según el prologuista Alvarez, las cartas de Jonquières se perdieron) ¿Qué le constesta Jonquières a Cortázar? No lo sabemos y esa ausencia es un recurso dramático extraordinario. Porque hay que recalcarlo, las cartas de Cortázar a su amigo no son el discurso ególatra de un busto parlante. Todo lo contrario. Cortázar se comunica con Jonquières y si bien buena parte de las cartas cuentan lo que le pasa a Cortázar, con frecuencia él quiere saber lo que le pasa a Jonquières, y esa vida, ese relato que no conocemos, que sólo podemos adivinar a través de sus ecos en el corresponsal que escribe desde París, es largamente comentada por Cortázar. Hay en el libro minuciosos comentarios cortazarianos a los libros de Jonquières. El libro es también un ensayo crítico sobre la poesía de Jonquières.

Cortázar es muy púdico y el libro en realidad habla más de la intimidad de Jonquières que de la intimidad de Cortázar. Llega un momento en que ese diálogo, del cual el lector sólo conoce una mitad aunque puede adivinar o imaginar la otra mitad, adquiere una densidad explosiva. El prologuista Alvarez Garriga se da cuenta, pero atribuye la tensión entre ambos corresponsales a una diferencia de caracteres, pues Jonquières era un"chinchudo". Hay otras cosas. Muchas otras. Porque esos dos hombres, en la cuarentena, en un país que los frustra, tienen que decidir su vida. Esa discusión tiene que ver con el dilema entre irse o quedarse. Y, ¿qué hombre o mujer argentinos, en las últimas generaciones, no ha vivido ese dilema? Tras no pocas vacilaciones y dramáticos desgarramientos Cortázar decide partir en 1951. Jonquières lo hará en 1959.

Hay en este libro una carta extraordinaria. Está fechada el 27 de agosto de 1955. Jonquières, aplastado por la chatura y mediocridad de la Argentina que ya había expulsado a Cortázar, no sabe si seguir en la dura faena del arte, o renunciar, venderse. A diferencia de Cortázar, que permaneció soltero y sólo se casó con Aurora en París, Jonquières ha formado una familia y tiene que mantenerla. ¿Qué hacer? ¿Dar carpetazo al país paralizante o rendirse a las mil coartadas que justifican la derrota? Cortázar trata de señalarle al amigo que no es necesario tirar a la basura los afectos, esos que Cortázar tanto ve en Jonquières y que tanto ama. En dicha dramática carta, Cortázar vapulea a su amigo, le marca todas las debilidades y renuncios que desde París, Cortázar ve en Jonquières, y finalmente, le explica al amigo la necesidad que un artista tiene de mirar a fondo en su propio ser y, si es un artista verdadero, sacrificar todo por su arte. Y le explica cuál es para él la mejor manera de hacerlo: "Al mundo no hay que resistirle, lo que hay que hacer es elegir bien el mundo que uno prefiera y al cual hay que darse; y a ese, ah, a ese hay que darse a fondo, como cuando se nada, se duerme o se quiere".

Hubieran bastado esas páginas, quizás esa frase, para que este libro nos devuelva una vez más a un escritor que siempre ilumina. Y el festín sigue.

viernes, 4 de junio de 2010

Concierto memorable

Según se dice, Louis Amstrong después de un Concierto memorable en el “Carnegie Hall”, donde fue aplaudido de pie durante diez minutos por un público ocioso y conformista, interpretò una improvisacion donde evocaba momentos de su infancia, cuando era repartidor de carbon en el arizona, y vendedor de leche en su ciudad natal.
Después de discutir acaloradamente con su representante, dejó el teatro sin firmar autógrafos y se fue a un hotel de Manhattan donde pasó la noche o parte de ella con una prostituta veinte años menor que él.
Dicen también que a las tres de la mañana después de haberse bajado media botella de whisky y en un ataque de inspiraciòn salió al pasillo del hotel envuelto en una túnica de seda amarilla,  pudo desahogarse haciendo sonar su trompeta con toda la fuerza de sus pulmones y despertando a todos los turistas, tocando una melodía que desde hacía varios días le daba vueltas por la cabeza y que fue usada al año siguiente en una película ambientada en la Chicago de los años treinta, donde un ganster de origen napolitano vendia botellas de vino italiano reciclado a los irlandeses en la bahia de Hudson, y después de ser procesado y condenado a siete años de carcel escapaba en mexico y dirigia un prostibulo donde se enamoraba de una bailarina venezolana, que después lo engañaria con un turista irlandes antiguo cliente de su marido, que vendia numeros falsos de loteria y prestaba dinero a los comerciantes de la zona, hasta que muriò de un infarto justo la noche en que Louis Armstrong presentaba su concierto con Ella Fitzllerald y era el inicio de su decadencia.


Lucas Molina, Parìs 1998

sábado, 17 de abril de 2010

Los valores del arte - por Lucas Molina

















                   




Admiramos a Picasso y a Goya, a Miguel Angel, a Rodin, a Van Gogh y a tantos grandes maestros del arte. Clásicos o modernos, manieristas, impresionistas, cubistas y surrealistas.
Valoramos la creatividad de estos artistas, su maestría técnica, su capacidad de representar un acontecimiento histórico y  la gran expresividad de sus figuras así como su sentido de la armonía y la belleza en cada una de sus obras.
Todas las enciclopedias nos muestran la vida y obra de estos artistas; miles de museos en el mundo están dedicados a ellos que son los artistas más destacados de la cultura occidental.                    

Sin embargo, en las Bienales de Arte y concursos de pintura, paradójicamente se premian obras que nada tienen que ver con los principios técnicos, estéticos y artísticos de estos grandes maestros: No es más que una burla para los amantes del arte. Quizás porque se ve en ellas algo de "original", cuando en realidad no es algo más que un objeto extravagante.No les parece absurdo todo esto? Quizás más absurdo que la obra premiada!




Obras vacías de contenido y desprovistas de técnica (por no decir de virtuosismo) ganan premios y son publicadas en las revistas especializadas. Sus creadores, artistas mediocres y sin escrúpulos realizan una serie infinita de muestras en las galerías más importantes del mundo.

Creo que todo esto sirve sólo para crear “arte de la nada” y usarlo para lavar dinero o para alimentar la especulación de galeristas y coleccionistas privados.
De este  modo cualquier “artista” con un poco de suerte y sin ningún talento creativo,  puede alcanzar renombre y vender sus obras a precios astronómicos, dándole así un  valor de mercado a un objeto que en realidad no lo tiene. De esta manera un pedazo de madera o una tela pintada puede valer mucho más que una Ferrari.

Donde está el espíritu del arte, su relación con la naturaleza, su sentido de la armonía y de belleza?
El arte actual es solo la cáscara de ciertos principios surrealistas ya superados,  es la manifestación más evidente del vacío cultural en el que hemos caído. Un postmodernismo decadente y absurdo, por definirlo de alguna manera.

Estamos cansados de ver “obras” que pasan por geniales cuando en realidad son solo porquerías: un mamarracho infame, un producto más del mercado para burgueses aburridos y traficantes de cultura. Una burla macabra para los amantes del arte.
Creo que es mucho mas Arte, el de los graffitis y el de los pintores callejeros.







Lucas Molina
Por favor dejà tu comentario.
Gracias
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1er premio ArteBa 2010 




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miércoles, 14 de abril de 2010

ARTE CONTEMPORANEO


Arte contemporáneo, arte a la baja

Las ventas globales en 2009 fueron la mitad de las de 2007 - Los pintores chinos modernos se cuelan con fuerza entre los más cotizados del mercado de subastas

CATALINA SERRA - Barcelona - 14/04/2010
El pintor de las gambas, le llaman algunos. También de los insectos, de los pájaros, de las cosas cotidianas y pequeñas que plasmaba con trazo certero en tinta o en acuarela sobre papel. Qi Baishi (1864-1957), pintor de origen humilde y autodidacta, fue contemporáneo de Picasso y ahora le pisa los talones en el ránking de los artistas más cotizados del mundo.
El pintor de las gambas, le llaman algunos. También de los insectos, de los pájaros, de las cosas cotidianas y pequeñas que plasmaba con trazo certero en tinta o en acuarela sobre papel. Qi Baishi (1864-1957), pintor de origen humilde y autodidacta, fue contemporáneo de Picasso y ahora le pisa los talones en el ránking de los artistas más cotizados del mundo. La noticia ha sacudido el mundo del arte. En 2009, este maestro de la primera vanguardia china se ha colocado, según el índice de Artprice, en el tercer lugar en la lista de artistas más vendidos, por detrás del mencionado Picasso y de Warhol; ambos han sufrido un descenso en el número de ventas, pero el alto precio alcanzado por algunas de sus piezas en subasta les mantiene en las alturas.
La llegada de un artista chino al podio de los más cotizados era de esperar, dada la potencia del mercado chino. En 2007 ya se situó en tercer lugar desbancando a Francia, y no para de crecer. Según Artprice, en 2009 supuso el 17,4% del mercado global por detrás de Estados Unidos (27,9%) y Reino Unido (21,3%). Otro solvente estudio, el que ha elaborado la economista Clare McAndrew para TEFAF, la feria de arte de Maastricht, considera que China supone el 14% de la cuota del mercado global y augura mayores crecimientos.
Lo curioso es que toda esta potencia se concentra casi exclusivamente en su propio país. Los chinos compran arte chino en China. El 90% de los 70 millones de dólares que recaudaron las 564 obras de Qi Baishi que se vendieron en 2009 fueron adjudicadas por casas de subastas de Pekín, Shanghai y Hong Kong.
El caso de Qi es, además, paradigmático de lo que está sucediendo en el mercado global. El coleccionista se está volviendo conservador y apuesta por los valores ya consolidados. La demostración es que han cerrado muchas galerías de arte emergente en Pekín y, en cambio, las tres obras más caras del año son de artistas modernos o clásicos. El récord lo ostenta un magnífico dibujo de Wu Bin, pintor del siglo XVII (Dinastía Quing) que se vendió por 22,1 millones de dólares, según Artprice. Le siguen en la lista una caligrafía (14,2 millones de dólares) de Zeng Gong, artista del siglo XI (dinastía Song) y el ya citado Qi Baishi con un dibujo que costó 12,4 millones de dólares.
"Está claro que cuando hay crisis la inversión se refugia en los valores seguros", comenta el galerista Artur Ramon, que este año se ha estrenado en la TEFAF y considera muy ajustados a la realidad los recientes informes sobre el mercado. "Lo sorprendente es que, según el informe de la TEFAF, el precio medio de las obras de arte contemporáneo ha descendido un 51% este año, frente al 37% de descenso de las obras de arte moderno y de la subida del 2,6% en la obra de los grandes maestros", indica, y añade: "El mercado del impresionismo vuelve a estar en alza y el contemporáneo, que en los últimos años era el más especulativo, es el que ha ha bajado más".
Lo de los maestros antiguos también es una señal. En 2009, sin ir más lejos, en la lista de los top ten ya no hay ningún artista vivo y, en cambio, se puede encontrar a Rafael en un digno noveno puesto gracias a la venta de un dibujo que alcanzó los 42,7 millones de dólares.
Ya nadie duda de que estos años pasados se vivió una burbuja especulativa similar a la de los noventa y que ha explotado de la misma manera que lo hizo entonces. Según el informe de la TEFAF, las ventas en subasta bajaron un 32% en 2008 y la venta en salas, un 21%. Las casas de subastas se apretaron el cinturón y redujeron sus previsiones, sus catálogos y sus bases de garantías. Según Artprice, el número de ventas millonarias se redujo a la mitad entre 2007 y 2009 y esto produjo que el volumen total de ventas también fuera casi la mitad de los más de 9.300 millones de dólares de 2007, año del boom.
Los más perjudicados han sido los artistas contemporáneos, que en algunos casos se han retirado estratégicamente del mercado. Damien Hirst, por ejemplo, ha facturado 14 veces menos que en 2008 (año de su gran subasta millonaria) y Jeff Koons también ha visto cómo pasaba de vender por valor de 89 millones de dólares en 2007 a los 28 millones del pasado año, con una bajada de precios, en este período del 40%. Siempre según los datos de Artprice, lo mismo le ha pasado al japonés Takashi Murakami, que pasó de vender 32 millones en 2008 a los tres millones de 2009, o al indio Subodh Gupta, que pasó de 15,1 millones a 627.000 dólares.
"Es lógico que la crisis sea fuerte en el arte porque lo es en todo el sistema económico", explica la crítica y experta en mercado Lola Garrido. "En los noventa, la burbuja estaba en los impresionistas, porque muchos de los compradores eran inversores japoneses que especulaban con el ladrillo y los riesgos financieros; cuando entraron en crisis también se acabaron las compras millonarias de van goghs. Ahora la burbuja estaba en el arte contemporáneo y, como los que compraban muchas veces eran especuladores que provenían del mundo financiero y de las inmobiliarias, ha sido ahí donde ha golpeado más fuerte. Cuando pasa esto el dinero vuelve a lo seguro. Lo que no era lógico es que un Jeff Koons costará igual que un clásico de museo".
Tanto Artur Ramon como Lola Garrido advierten una cierta recuperación a principios de 2010, pero es algo que los estudios de mercado aún apuntan de forma muy débil, pese a los récords mediáticos como el giacometti que pulverizó a principios de año todos los datos. Se verá el próximo mes en las grandes subastas de Nueva York y Londres. Allí, como siempre, puede volver a haber récords: salen a subasta importantes obras de Warhol o Picasso, valores seguros. Otra cosa es que la media les siga.

Cifras de un negocio en la encrucijada

Los 10 artistas que más recaudaron en 2009: Picasso, Warhol, Qi Baishi, Mattisse, Mondrian, Giacometti, Léger, Degas, Rafael y Monet. De los españoles, además de Picasso, figuran Miró (12º), Dalí (65º) y Sorolla (93º) en la lista de los 100 artistas mejor vendidos del año.
La obra más cara colocada en subasta en 2009 fue el dibujo Cabeza de musa, de Rafael, vendido por 28,8 millones de euros el pasado diciembre en Londres. En 2010 ya se han batido récords mundiales con los 74,3 millones de euros por L'home qui marche, de Giacometti (en la imagen). De momento, la obra más cara del mundo, que no se vendió en subasta, sigue siendo Number 5, de Pollock, comprada en 2007 por el productor David Geffen por 109,6 millones.
El precio medio de una obra de arte contemporáneo se ha situado en 2009 en 14.000 euros (un 51% menos que en 2008); el de arte moderno es de 144.000 euros (37% menos) y el de maestros antiguos, en 50.000 euros (2,6% más).
Las ventas en subastas del arte contemporáneo son las que más han bajado: pasaron de los 915 millones de 2008 a los 378 millones de 2009.